Alcanzando una Meta: Profesor de horas o de toda una vida
La crítica hacia la labor del profesor es tan común, así como las demandas y exigencias que a diario debe cumplir, pero muy poco se habla de lo que siente el profesor.
Tanto el estado, los gobiernos como la sociedad, proponen continuamente cambios suponiendo que con ello se va a mejorar la educación, pero; ¿los profesores están considerados dentro de estos cambios? ¿los profesores son el problema?
El profesor es ejemplo
Los hechos demuestran que sí, pues tanto el profesor como los padres influyen en el desarrollo de la personalidad de los futuros adultos. Por tanto ser profesor es también aceptar que sus acciones repercutirán en la formación de los futuros ciudadanos.
Por lo que el profesor debe mantenerse íntegro y procurar una relación de respeto y horizontalidad, que le permitan ejercer éticamente su labor como profesor. Así como sus actos fuera de su centro de trabajo deben reflejar lo que enseña en aula.
Toda persona dedicada a la docencia, que abraza la educación, sabe que su labor trasciende del aula y no termina al marcar su hora de salida. aunque ello no supone que esté obligado a actuar en base a un paradigma, sus decisiones siempre se orientaran hacia el bien común manteniendo el equilibrio con sus creencias y su estilo de vida.
La vida como profesor
La vida como profesor
El profesor es como otro profesional y/o técnico, es un hombre decidido a hacer su labor perfectible día a día; sin embargo es también un especialista en la suposición lo que apunta a complicaciones que terminan por interferir en su vida laboral y privada. el mínimo error podría condenar una vida o generaciones.
Hay profesores formados por vocación y profesores que trabajando le ponen pasión a enseñar. por los cual debe despertar las emociones e interés de los estudiantes mientras enseña, un reto que a diario puede ser una rutina cansada, pues atender las necesidades y sobrellevar las dificultades crecientes de los estudiantes, la carencia de interés, convivencia en el aula, etc, representa un desgaste además de físico, emocional. Por lo que un profesor debe hacer un esfuerzo a diario por ser entusiasta para sobrellevar las frustraciones, empático consigo mismo (cuidar su salud mental, no puede dar lo que no tiene), empático con sus estudiantes sin dejar la disciplina de lado.
El profesor crea utopías cuando planifica, utopías que se hacen realidad al final de clase o al final de año, no necesariamente el total de sus estudiantes estarán motivados, pero tener un grupo motivado a no tenerlo es un logro.
Un profesor que no se empodere en el aula, sólo acabará sumergido en sus miedos e inseguridades.
Una tarea esencial que todo profesor no debe olvidar, es no dejar de aprender, estar en constante aprendizaje e innovar sus estrategias, para ser un profesor reflexivo su entusiasmo por aprender no puede ser ignorado.
Por lo tanto un profesor que atiende oportunamente su salud mental, mantiene su ética profesional y su entusiasmo por retroalimentar su mente y despertar el interés de aprender en otros, puede experimentar un maravilloso trabajo en aula, aún así sus estudiantes sean caóticos y desinteresados.

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